Suéltame. No intentes agarrarte de mí, yo no puedo quedarme. No quiero volver a anclarme ni echar raíces. No quiero comer perdices, tampoco cuentos de hadas, solo quiero abrir mis alas y jamás dejar de volar. Necesito cielo azul donde dibujar corazones, asfalto gastado donde quemar mis ruedas, arena que borre mis huellas y horizontes a los que mirar…

Suéltame. Ya no soy de nadie. No puedo quedarme esperando a que el atardecer me alcance. Necesito acariciar mis sueños y enterrar mis manos en tierra de nadie. Quiero el silencio de mis días grises, pisar los charcos, romper los planes, beberme el tiempo, escupir desaires, cambiar el rumbo, comerme el mundo y soltar amarras…

Suéltame. No quiero vivir escondida. Quiero andar por la vida sin disfraces ni costuras, sin suturas que me tiren de la piel y el corazón. Quiero ser la razón por la que despierto cada día, romper la baraja, atarme un pañuelo en el pelo, calzarme unas botas de cuero, subirme en la moto que me vendieron un día, acelerar a fondo…y no volver la vista atrás…
Texto: Sandra Oval